Me dio de lleno.
Cómo no lo esperaba me encontró desprevenido y por eso dolió muchísimo más.
Tenía que haber respondido, haberme revuelto y devolverle el golpe pero , en vez de eso, me quedé paralizado, pensando en los motivos que me habían llevado a esa situación.
Me senté y empecé a lamerme la herida y conforme lo hacía, más se abría, más sangraba y más dolía.
A mi alrededor todo parecía festejar mi caída. Estaban deseando verlo, algunos llevaban años esperando el momento para poder disfrutar del derrumbe y yo no lo entendía. Me había limitado a cumplir con mi trabajo, me habían contratado para eso y yo lo había cumplido a la perfección. Es verdad que en alguna ocasión, algún detallito se me escapó pero fueron minucias.
Y ahora... ahora me iba derrumbando por momentos sin entender nada. Quería gritar y no podía, quería correr pero me era imposible y cuando ya estaba tirado en el suelo, completamente vencido, empecé a comprender.
Había servido a unos pocos en contra de muchos.
Había sido utilizado en nombre de una causa para después traicionarla.
Jueves, 9 de Noviembre de 1989.
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