Abrazo las olas de ese mar que no consigo abarcar,
bebo el aire que me rodea como si ya no pudiera respirar
veo tu rostro en todas y cada una de las gotas que mojan el amanecer
y nombro tu corazón , una y otra vez, para que me oiga
para que no me olvide, para que sepa que por él respiro,
con él sueño y al que miro, sonrío y acaricio.
lunes, 14 de diciembre de 2015
miércoles, 9 de diciembre de 2015
Es muy frágil el hilo que mantiene unido lo que es con lo que no es.
Se necesitan, no pueden vivir el uno sin el otro porque sin lo que no es ¿Cómo sabría lo que si es que lo es de verdad? pero esa necesidad no hace su unión más fuerte, al contrario, la debilita.
Es curioso como dos entes opuestos se necesitan hasta el punto de ser uno de sus principales argumentos vitales y al mismo tiempo intentan con todas sus fuerzas romper cualquier relación entre ellos.
El día que , cualquiera de los dos, consiga su objetivo morirá con él, arrastrará a la muerte al otro y ya será tarde para rectificar.
Se necesitan, no pueden vivir el uno sin el otro porque sin lo que no es ¿Cómo sabría lo que si es que lo es de verdad? pero esa necesidad no hace su unión más fuerte, al contrario, la debilita.
Es curioso como dos entes opuestos se necesitan hasta el punto de ser uno de sus principales argumentos vitales y al mismo tiempo intentan con todas sus fuerzas romper cualquier relación entre ellos.
El día que , cualquiera de los dos, consiga su objetivo morirá con él, arrastrará a la muerte al otro y ya será tarde para rectificar.
jueves, 3 de diciembre de 2015
Una palabra, un simple gesto puede ser causa del mayor de los cataclismos interiores que se pueda conocer.
¿Exagero?, si , un poco, porque un solo gesto o palabra aislado , sin continuidad ni precedentes, sin sinceridad ni sentimiento es poco más que una pelusilla que se lleva el viento pero si va bien acompañado, bien arropado, tiene fundamento y lo ves salir desde los más profundo puede ser el desencadenante de toda una cascada de sensaciones y provocar el despertar de todo lo dormido durante años....tantos años......
Millones de sonrisas que has repartido toda tu vida.
Mil sonrisas que recuerdo y sigo haciendo mias.
Una sonrisa que me regalas todos los días.
Sigue sonriendo y, yo, te seguiré llevando.
¿Exagero?, si , un poco, porque un solo gesto o palabra aislado , sin continuidad ni precedentes, sin sinceridad ni sentimiento es poco más que una pelusilla que se lleva el viento pero si va bien acompañado, bien arropado, tiene fundamento y lo ves salir desde los más profundo puede ser el desencadenante de toda una cascada de sensaciones y provocar el despertar de todo lo dormido durante años....tantos años......
Millones de sonrisas que has repartido toda tu vida.
Mil sonrisas que recuerdo y sigo haciendo mias.
Una sonrisa que me regalas todos los días.
Sigue sonriendo y, yo, te seguiré llevando.
martes, 1 de diciembre de 2015
Cordura y locura de la mano van.
Ninguna gana, las dos pelean, discuten y, en ocasiones, se golpean pero inseparables siguen siendo.
No se conciben la una sin la otra porque, si locura desapareciera, la pobre cordura de tanto echarla de menos en locura se transformaría y la otra sabe que lo mismo intentaría aunque nunca lo consiguiera.
Locura admira, por inalcanzable, a cordura y esta admira a locura por su libertad, espontaneidad y falta de compromiso.
Y las dos juntitas continúan su camino, de la mano, admirándose, cuidándose pero nunca demostrándolo
Ninguna gana, las dos pelean, discuten y, en ocasiones, se golpean pero inseparables siguen siendo.
No se conciben la una sin la otra porque, si locura desapareciera, la pobre cordura de tanto echarla de menos en locura se transformaría y la otra sabe que lo mismo intentaría aunque nunca lo consiguiera.
Locura admira, por inalcanzable, a cordura y esta admira a locura por su libertad, espontaneidad y falta de compromiso.
Y las dos juntitas continúan su camino, de la mano, admirándose, cuidándose pero nunca demostrándolo
miércoles, 25 de noviembre de 2015
Fui al monte buscando soledad y rodeado de grillos, mariposas, ratoncillos, hormigas y todo tipo de bichos me encontré.
Volví a la ciudad esperando encontrar compañía y solo cemento, semáforos y con caras impasibles me crucé.
No busqué, ya no quería equivocarme más y contigo, de bruces, me di, te cogí, al vuelo, con rapidez y ya ni busqué, ni encontré, ni me crucé porque solo para ti ojos tenía y , por fin, descansé.
Volví a la ciudad esperando encontrar compañía y solo cemento, semáforos y con caras impasibles me crucé.
No busqué, ya no quería equivocarme más y contigo, de bruces, me di, te cogí, al vuelo, con rapidez y ya ni busqué, ni encontré, ni me crucé porque solo para ti ojos tenía y , por fin, descansé.
martes, 24 de noviembre de 2015
Azul
En ocasiones, rara vez, tienes la suerte, la fortuna de ver una auténtica obra de arte. Te quedas mirandola como si fueras un crio en su primera visita a una pastelería o a esa tienda de juguetes en la que descubre ese con el que siempre soñó pero no creía que existiera.
Esta entrada se la dedico porque está muy bien hecha, perfectamente terminada, cuidada y mantenida y porque , sin nombrar al autor, al que no conozco ni se quién es, quiero agradecer haberla puesto donde está para que yo la descubriera.
AZUL.
No esperaba, ya ni buscaba, cuando la vi aparecer.
Torso reluciente, luces en sus mejillas, brillo en la sonrisa
reflejos de agua pasada, de nueva y de las dos mezcladas,
mirando sin mirar , posando al azar, y queriendo, a la suerte, tentar
No había insinuación ni mensaje escondido,
todo a la vista estaba, todo por descubrir quedaba
y mi corazón, condenado y sumiso, quedó y allí permaneció
Esta entrada se la dedico porque está muy bien hecha, perfectamente terminada, cuidada y mantenida y porque , sin nombrar al autor, al que no conozco ni se quién es, quiero agradecer haberla puesto donde está para que yo la descubriera.
AZUL.
No esperaba, ya ni buscaba, cuando la vi aparecer.
Torso reluciente, luces en sus mejillas, brillo en la sonrisa
reflejos de agua pasada, de nueva y de las dos mezcladas,
mirando sin mirar , posando al azar, y queriendo, a la suerte, tentar
No había insinuación ni mensaje escondido,
todo a la vista estaba, todo por descubrir quedaba
y mi corazón, condenado y sumiso, quedó y allí permaneció
sábado, 14 de noviembre de 2015
Sentí que el cielo se abría solo para mi, la tierra temblaba a mi paso y todo bailaba a mi alrededor.
Sentí que no había más búsqueda, no más empezar porque ya todo era continuar.
Sentí que sentía y me paré a pensar.
Y no quería. Por primera vez no quería pensar.
Y pensé que el cielo solo de mi se reía, que no era la tierra sino mis pies los que temblaban y lo que a mi alrededor se movía era solo para avisarme y evitar que mi camino siguiera.
Y pensé , y a pensar volví y no paré hasta que todo era pensamiento, razón, cordura, amargura, quietud y soledad.
Se que él siempre a mi lado seguirá arruinando los mejores momentos, no dejando que en paz me sienta e impidiendo que siquiera tenga un momento de arrepentimiento pero también se que llegará un día que , mirando atrás, comprenda que no hubo mala intención, solo hubo razón.
En ese momento recordaré
Lo que pudo ser y no fue
Antes de , por fin, los ojos cerrar.
Sentí que no había más búsqueda, no más empezar porque ya todo era continuar.
Sentí que sentía y me paré a pensar.
Y no quería. Por primera vez no quería pensar.
Y pensé que el cielo solo de mi se reía, que no era la tierra sino mis pies los que temblaban y lo que a mi alrededor se movía era solo para avisarme y evitar que mi camino siguiera.
Y pensé , y a pensar volví y no paré hasta que todo era pensamiento, razón, cordura, amargura, quietud y soledad.
Se que él siempre a mi lado seguirá arruinando los mejores momentos, no dejando que en paz me sienta e impidiendo que siquiera tenga un momento de arrepentimiento pero también se que llegará un día que , mirando atrás, comprenda que no hubo mala intención, solo hubo razón.
En ese momento recordaré
Lo que pudo ser y no fue
Antes de , por fin, los ojos cerrar.
jueves, 29 de octubre de 2015
lunes, 26 de octubre de 2015
Su única singladura
Mirada al frente, impasible, inmutable, solo un objetivo, mirar sin descanso un punto fijo en el horizonte.
A su alrededor todo movimiento, frenesí, imparable ir y venir como si la vida les fuera en ello.
Y les iba, ya lo creo que les iba.
Unos corrian de un lado a otro llevando o trayendo algo, otros subían y bajaban como posesos, otros preparaban con ansía lo que sabían que , tarde o temprano, tendría que llegar, otros limpiaban y frotaban hasta despellejarse las manos.
Y, mientras tanto, él seguía en su sitio, ni un gesto, ni un movimiento.
Una voz gritó : "Hombre al agua" y todas las cabezas se giraron al unísono hacía él, esperando una reacción, una orden de salvamento, algo...pero él continuó igual que estaba, tal y como llevaba varios días, no dijo nada y todos comprendieron que debían continuar con su frenético movimiento o , a continuación, irían a acompañar al pobre desgraciado que apenas un minuto antes había tenido la desfachatez de interrumpir el trabajo cayendose por la borda.
Los que corrían por la cubierta siguieron con sus carreras llevando balas y polvora a las cubiertas o yendo a por serrín a la bodega y los que subían y bajaban por las jarcias comprobando , reparando o plegando y soltando velas lo siguieron haciendo olvidándose inmediatamente del compañero que ya no lo era y los que frotaban y limpiaban volvian hacerlo aunque todo estuviera como recién salido del astillero.
Y así estaban cuando él, el capitán, arqueó las cejas, cogió el catalejo y lo enfocó hacia el punto fijo que llevaba mirando días. Emitió una leve sonrisa y pareció relajarse aunque solo durante unos instantes.
Miró a su tripulación y con el dedo señalando hacia el horizonte gritó : "Ya los tenemos".
Todos sabían lo que eso significaba. Ahora tenían que correr más, subir y bajar más , frotar más porque el capitán cuando veía la presa cerca, cuando olia la sangre perdía la poca humanidad que le quedaba, si es que todavía le quedaba alguna y si veía a alguién parado....la quilla del buque sería , con toda seguridad, lo ultimo que viera en esta vida.
Hora a hora, minuto a minuto iban dando caza a la codiciada presa. Presa que dentro llevaba incalculables tesoros camino de un rey europeo que los esperaba para poder pagar a sus mercenarios que iban degollando, decapitando, cercenando vidas por todo el continente pero eso a nuestro capitán le traía al pairo. No hacía todo eso por el bien de nadie ajeno, ni siquiera por su tripulación. Lo hacía por el mismo, porque necesitaba sentir el triunfo, la sangre del contrario derramada. Vivia por y para eso.
Al alcanzar la distancia de disparo, los cañones empezaron a escupir bolas que , en unas ocasiones , agujereaban velas o astillaban mastiles y , en otras, partían cuerpos en dos o simplemente los aplastaban dejando de ellos poco más que un asqueroso recuerdo.
El intercambio de cañonazos duró poco. El otro buque casi no tenía cañones así que no fue realmente un intercambio, fue un monologo en el que uno atizaba y el otro recibía y cuando estaban lo suficientemente cerca como para plantearse el abordaje cesaron los disparos gruesos y empezaron los de pistolas, arcabuces y artillería ligera.
Estos ya no rasgaban velas ni hacian daño a los mastiles. Estos solo cortaban, partían y astillaban huesos. Dejaban tripas al aire o cabezas destrozadas y alimentaban las ganas de cobrarse piezas de la tripulación.
Y llegó el momento. Se lanzaron gritando como animales, las caras desencajadas de furia sobre unos pobres despojos que ya solo querían que todo acabase lo más rápido posible y que ni fuerzas les quedaban para un mínimo intento de defensa y ahí empezó la verdadera orgía. Se ensañaron todo lo que pudieron. Algunos tuvieron suerte y murieron rápido, otros cayeron por la borda y al ahogarse daban gracias por haberse librado de algo peor y otros, los más desgraciados de todos, sirvieron de diversión a una turba de descerebrados que no habían perdido el norte porque simplemente no lo tenían.
A unos les arrancaron los ojos de las cuencas para ver cuanto duraban sin caerse por la borda. A otros le cortaban partes de su cuerpo solo por el placer de ver que eran capaces de hacer sin ellas. A otros los rociaban con los restos de sus compañeros y los iban ensartando con sus espadas solo por ver como chillaban de dolor y desesperación.
Al llegar la noche no quedaba nadie con vida de la tripulación del barco abordado. Todo lo que tenía algo de valor se habían trasbordado y todos los asaltantes ya habian vuelto al suyo y empezaban a prepararse para una nueva travesía de caza y captura.
Y allí quedo aquel buque, solo, sin nadie que lo gobernara. Al pairo , balanceandose, triste y solitario.
Duró unos meses hasta que una tormenta terminó de destrozar lo poco que le permitía seguir a flote y se hundió.
Había sido su primera singladura.
Y la última.
A su alrededor todo movimiento, frenesí, imparable ir y venir como si la vida les fuera en ello.
Y les iba, ya lo creo que les iba.
Unos corrian de un lado a otro llevando o trayendo algo, otros subían y bajaban como posesos, otros preparaban con ansía lo que sabían que , tarde o temprano, tendría que llegar, otros limpiaban y frotaban hasta despellejarse las manos.
Y, mientras tanto, él seguía en su sitio, ni un gesto, ni un movimiento.
Una voz gritó : "Hombre al agua" y todas las cabezas se giraron al unísono hacía él, esperando una reacción, una orden de salvamento, algo...pero él continuó igual que estaba, tal y como llevaba varios días, no dijo nada y todos comprendieron que debían continuar con su frenético movimiento o , a continuación, irían a acompañar al pobre desgraciado que apenas un minuto antes había tenido la desfachatez de interrumpir el trabajo cayendose por la borda.
Los que corrían por la cubierta siguieron con sus carreras llevando balas y polvora a las cubiertas o yendo a por serrín a la bodega y los que subían y bajaban por las jarcias comprobando , reparando o plegando y soltando velas lo siguieron haciendo olvidándose inmediatamente del compañero que ya no lo era y los que frotaban y limpiaban volvian hacerlo aunque todo estuviera como recién salido del astillero.
Y así estaban cuando él, el capitán, arqueó las cejas, cogió el catalejo y lo enfocó hacia el punto fijo que llevaba mirando días. Emitió una leve sonrisa y pareció relajarse aunque solo durante unos instantes.
Miró a su tripulación y con el dedo señalando hacia el horizonte gritó : "Ya los tenemos".
Todos sabían lo que eso significaba. Ahora tenían que correr más, subir y bajar más , frotar más porque el capitán cuando veía la presa cerca, cuando olia la sangre perdía la poca humanidad que le quedaba, si es que todavía le quedaba alguna y si veía a alguién parado....la quilla del buque sería , con toda seguridad, lo ultimo que viera en esta vida.
Hora a hora, minuto a minuto iban dando caza a la codiciada presa. Presa que dentro llevaba incalculables tesoros camino de un rey europeo que los esperaba para poder pagar a sus mercenarios que iban degollando, decapitando, cercenando vidas por todo el continente pero eso a nuestro capitán le traía al pairo. No hacía todo eso por el bien de nadie ajeno, ni siquiera por su tripulación. Lo hacía por el mismo, porque necesitaba sentir el triunfo, la sangre del contrario derramada. Vivia por y para eso.
Al alcanzar la distancia de disparo, los cañones empezaron a escupir bolas que , en unas ocasiones , agujereaban velas o astillaban mastiles y , en otras, partían cuerpos en dos o simplemente los aplastaban dejando de ellos poco más que un asqueroso recuerdo.
El intercambio de cañonazos duró poco. El otro buque casi no tenía cañones así que no fue realmente un intercambio, fue un monologo en el que uno atizaba y el otro recibía y cuando estaban lo suficientemente cerca como para plantearse el abordaje cesaron los disparos gruesos y empezaron los de pistolas, arcabuces y artillería ligera.
Estos ya no rasgaban velas ni hacian daño a los mastiles. Estos solo cortaban, partían y astillaban huesos. Dejaban tripas al aire o cabezas destrozadas y alimentaban las ganas de cobrarse piezas de la tripulación.
Y llegó el momento. Se lanzaron gritando como animales, las caras desencajadas de furia sobre unos pobres despojos que ya solo querían que todo acabase lo más rápido posible y que ni fuerzas les quedaban para un mínimo intento de defensa y ahí empezó la verdadera orgía. Se ensañaron todo lo que pudieron. Algunos tuvieron suerte y murieron rápido, otros cayeron por la borda y al ahogarse daban gracias por haberse librado de algo peor y otros, los más desgraciados de todos, sirvieron de diversión a una turba de descerebrados que no habían perdido el norte porque simplemente no lo tenían.
A unos les arrancaron los ojos de las cuencas para ver cuanto duraban sin caerse por la borda. A otros le cortaban partes de su cuerpo solo por el placer de ver que eran capaces de hacer sin ellas. A otros los rociaban con los restos de sus compañeros y los iban ensartando con sus espadas solo por ver como chillaban de dolor y desesperación.
Al llegar la noche no quedaba nadie con vida de la tripulación del barco abordado. Todo lo que tenía algo de valor se habían trasbordado y todos los asaltantes ya habian vuelto al suyo y empezaban a prepararse para una nueva travesía de caza y captura.
Y allí quedo aquel buque, solo, sin nadie que lo gobernara. Al pairo , balanceandose, triste y solitario.
Duró unos meses hasta que una tormenta terminó de destrozar lo poco que le permitía seguir a flote y se hundió.
Había sido su primera singladura.
Y la última.
lunes, 19 de octubre de 2015
Decisiones, nunca sabré si correctas o no, que me llevan al infinito del camino pobremente asfaltado por el que deambulamos todos suplicando migajas de sol, restos de amaneceres y tallos de flores secas que hace muchos años perdieron su color y olor.
Decisiones que , aún perdiendo la posibilidad de algún tenue aroma, dan esperanza de , al seguir siendo libre, alcanzar la auténtica fragancia que solo de tu esencia emana.
Decisiones que duelen, cuesta horrores mantener pero emiten promesas, que no certezas, de un futuro, que por fin, a tu lado tendré.
Decisiones que , aún perdiendo la posibilidad de algún tenue aroma, dan esperanza de , al seguir siendo libre, alcanzar la auténtica fragancia que solo de tu esencia emana.
Decisiones que duelen, cuesta horrores mantener pero emiten promesas, que no certezas, de un futuro, que por fin, a tu lado tendré.
sábado, 17 de octubre de 2015
En la profunda soledad de la noche esperé tus caricias encontrar.
Las busqué en lo más profundo de mi imaginación,
en los sueños olvidados de tanto recordar
y en los versos no escritos que algún día volverán.
No te vi pero no por ello deje de buscar
y, cuando ya el sueño me vencía y la consciencia perdía
sentí que no era tiempo perdido, ni fracaso , ni decepción.
Habían vuelto las mariposas en mi a morar
y aunque solo por unos instantes fuera
mi vida, vida llena de nuevo , volvía a estar.
Las busqué en lo más profundo de mi imaginación,
en los sueños olvidados de tanto recordar
y en los versos no escritos que algún día volverán.
No te vi pero no por ello deje de buscar
y, cuando ya el sueño me vencía y la consciencia perdía
sentí que no era tiempo perdido, ni fracaso , ni decepción.
Habían vuelto las mariposas en mi a morar
y aunque solo por unos instantes fuera
mi vida, vida llena de nuevo , volvía a estar.
lunes, 12 de octubre de 2015
¿Y si el cielo , a tu paso, se abriese iluminando la triste existencia de quién no cree ni en paraísos, ni en milagros?.
No ocurrirá pero, mientras esa verdad constato, imagino, por un instante, la posibilidad de lo imposible, la suavidad de lo intangible y la dulzura de la brisa salada.
No eres ni serás pero ya nadie podrá quitarme esos segundos de zozobra buscada, de vértigo deseado y de un lugar donde yo soy yo y tú no eres tú.
No ocurrirá pero, mientras esa verdad constato, imagino, por un instante, la posibilidad de lo imposible, la suavidad de lo intangible y la dulzura de la brisa salada.
No eres ni serás pero ya nadie podrá quitarme esos segundos de zozobra buscada, de vértigo deseado y de un lugar donde yo soy yo y tú no eres tú.
miércoles, 7 de octubre de 2015
Una nueva ilusión que desaparece, tal como vino, se esfumó sin darme tiempo a reconocer su sabor, su olor, su textura y poder permitirle que rascara un poco la coraza que ya aprieta en demasía.
No podré echarla de menos por no tener momentos que recordar y, aún asi, añoraré la momentánea ilusión del tiempo no llegado, del sitio no encontrado, de lo que en mi imaginación fue y la vida me negó.
Solo toca esperar.
No podré echarla de menos por no tener momentos que recordar y, aún asi, añoraré la momentánea ilusión del tiempo no llegado, del sitio no encontrado, de lo que en mi imaginación fue y la vida me negó.
Solo toca esperar.
martes, 15 de septiembre de 2015
Si me atreviera , te diría.
Si valor tuviera, te demostraría.
Como no lo tengo, y ni siquiera sé si tenerlo quiero, aquí, en mi refugio, te sueño, te anhelo y el tiempo nos acompaña, no pasa, tampoco se para, solo toma nota de lo que podría ser , de lo que nunca será y de lo que , en un instante fugaz, se hace realidad para luego despertar.
jueves, 10 de septiembre de 2015
No abras los ojos, no mires ni imagines, ni qué hay, ni qué es, solo escucha.
Escucha los sonidos de un corazón que , intentando ser silencioso,
inunda de atropelladas palabras todo lo que te rodea.
Susurros acompasados, suaves, tranquilos, intensos, a veces perturbadores, otras reflejo de la inmensidad de la locura, las más, sinceros, tímidos, casi adolescentes, descubriendo de lo que son capaces solo con dejar fluir el arrebatador sentimiento de lo desconocido, de lo imposible, de lo cercano y de lo que , al alcance de la mano, está.
No sufras amada mía, nunca más estarás sola pues , aún no siendo caballero, no teníendo capa ni armadura siempre tendré para ti lo que más valoro por ser lo único que poseo :
La palabra.
Escucha los sonidos de un corazón que , intentando ser silencioso,
inunda de atropelladas palabras todo lo que te rodea.
Susurros acompasados, suaves, tranquilos, intensos, a veces perturbadores, otras reflejo de la inmensidad de la locura, las más, sinceros, tímidos, casi adolescentes, descubriendo de lo que son capaces solo con dejar fluir el arrebatador sentimiento de lo desconocido, de lo imposible, de lo cercano y de lo que , al alcance de la mano, está.
No sufras amada mía, nunca más estarás sola pues , aún no siendo caballero, no teníendo capa ni armadura siempre tendré para ti lo que más valoro por ser lo único que poseo :
La palabra.
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